Actualidad Extremadura | Viernes, 25 de Marzo de 2011 14:03 | Ángel Pelayo

Impulsados por el terror a perder el poder, los dirigentes regionales y locales –hablo desde Mérida- del Partido Socialista de Extremadura intentan, a la desesperada, desligar su porvenir del de José Luis Rodríguez Zapatero.
De momento. Guillermo Fernández Vara manifestó abiertamente su preferencia por Rubalcaba, y cuando Míster Guille escenifica que se tira a la piscina contra el todavía Presidente es que sabe que hay agua. Mucho me temo que nos encontramos ante una bonita puesta en escena, porque éste no se la juega.
Acostumbrados a la manipulación sin límites de los medios de comunicación, cuando no al cierre por las bravas de aquellos que les desagradan (como ocurrió en Mérida con el cierre de Telemérida y Emérita Televisión), darán una campanada final antes de las elecciones: el recambio o sucesor para Zapatero, y encaramados a esta promesa que no piensan cumplir, arañar algunos votos que, en el frágil equilibrio de Extremadura, serían decisivos para conservar el poder en nuestra región.
Conviene no llamarse a engaño: tanto Fernández Vara como Ángel Calle son corresponsables del desastre al que nos ha conducido el PSOE. Todos ellos le apoyaron y jalearon mientras entre todos cometían los disparates sectarios que han arruinado la imagen de seriedad y el crédito del gobierno de España, de Extremadura y de Mérida dentro y fuera de nuestras fronteras. Todos ellos son responsables, en su esfera de poder, del desorden económico, ocultación y despilfarro en el que aún hoy siguen incurriendo.
Junto a Zapatero, Calle y Vara negaron la crisis; aún hoy, el alcalde de Mérida se jacta ante la radio de no entregar el detalle de la deuda a proveedores a la oposición porque ésta puede hacer un mal uso de esta información. Negaron la verdad que los datos demostraban y todos ellos insultaron y llamaron crispadores y antipatriotas a quienes quisieron advertir a sus conciudadanos de los errores que hoy lamentamos.
Su lucha es por la mera supervivencia: ganar las elecciones y garantizarse otros cuatro años de disfrute del poder. No nos equivoquemos: si estuvieran dispuestos a tomar medidas contra el desastre que han creado ya lo habrían hecho; pero ni saben, ni quieren: prefieren seguir mintiendo, instalados en la demagogia; en inauguraciones de proyectos dudosos, y si vuelven a ganar, seguirán haciendo lo mismo que hasta hoy.
Están atados a Zapatero, y Zapatero al poder; aún tiene muchas facturas por pagar o negociar, y sus acreedores no se fían del sucesor. Mientras tanto éste no se irá, pero intentarán engañarnos y ganar tiempo con promesas de primarias y sucesiones. En realidad, apoyar al PSOE en las próximas municipales y regionales, equivaldrá a apoyar a Zapatero. Después, harán lo que les dé la gana, como siempre. No compren esa mercancía averiada: todos son Zapatero.



































