Toñi Morales | Lunes, 09 de Mayo de 2011 10:17 | Ángel Pelayo

El paso del Partido Socialista Obrero español por el gobierno de España, de Extremadura y de Mérida en estos últimos años ha provocado una devastación económica y social tan dolorosa, evidente y de tal envergadura, que serán precisos enormes esfuerzos para reparar, sus efectos a corto y largo plazo. Mientras el resto de Europa sale de la crisis, se organiza, ahorra y crea empleo, España duplica sobradamente las cifras de paro de la eurozona -Extremadura las triplica-, y la economía no cesa de arrojar cifras negativas.
Los responsables socialistas, artífices de este desastre, se justifican urdiendo frases entre lo exculpatorio y lo irritante; maquillan datos e intentan extender la sensación de que aquí no hay remedio, que en todas las partes del mundo están igual o peor, que todos los políticos son iguales y que, en lugar de ponerse todos manos a la obra, lo mejor es esperar a que alguien haga algo por nosotros.
No es la primera vez que esto ocurre: en época de Felipe González, Carlos Solchaga afirmaba que su política económica “era la única posible”. Aunque no se llegó a la descomposición actual, aquella fue también una situación gravísima, de desencanto, corrupción y frustración. La táctica exculpatoria socialista fue la misma que hoy: todos son iguales, pero con “la derecha” todo cambio será a peor.
Sin embargo, el Partido Popular ganó las elecciones, y con una mayoría simple y aplicando políticas sensatas consiguió dar un impulso tal a la Nación y a la economía, que al final de su mandato se hablaba del “milagro económico español”, creando cinco millones de puestos de trabajo neto y dejando el desempleo en cifras marginales.
¿Recuerdan aquella España y aquella Mérida? Pujantes, ilusionadas, en desarrollo, donde había oportunidades para todos. La Mérida de la economía saneada, a la que los visitantes llegaban después de algunos años “y que no reconocían”, tan grande fue la transformación llevada a cabo por el Partido Popular. Un impulso hoy frenado, malogrado por un gobierno local ineficaz, agotado y preocupado sólo en justificar sus desastres con charlatanería hueca y desesperadas promesas que ya nadie cree.
Donde el Partido Popular gobierna hay progreso, y se lucha contra la crisis con eficacia: los resultados obtenidos avalan claramente su gestión, y las encuestas así lo revelan. Donde gobierna el PSOE –Mérida y Extremadura son ejemplos de ello-, solo hay paro y deuda. Sencillamente, no hay futuro: han extendido un fatalismo absurdo, mero recurso retórico, para mantener sus privilegios.
La candidatura del Partido Popular está dispuesta a trabajar por Mérida: venimos a servir y a ofrecer soluciones. Cambiemos el rumbo; otra política SÍ es posible: la que llevó a Mérida a su más extraordinario desarrollo y engrandecimiento, la política del Partido Popular. Ayúdanos con tu voto a conseguirlo. VOTA PARTIDO POPULAR.
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