Lunes 21  de  Mayo   de  2012

Antonio Bellido: Ofrenda


 

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Antonio Bellido

“Misericordia quiero y no sacrificios, conocimiento de Dios más que holocaustos” (Oseas 6,6)
“Mi vida es como una ofrenda a punto de ser inmolada” (2 Tim 4,6) - Ofrenda. La ofrenda es un regalo, donación e incluso sacrificio. Desde Abel hasta Jesús, todo el A.T., toda la geografía palestinense está cuajada de altares y ofrendas. Yla mayor concentración, en el altar del Templo de Jerusalén. Y también eran ofrecidos al Señor los primogénitos.

- Pero ya desde el principio no todos los sacrificios, ni todos los oferentes eran agradables en su presencia (cf Gn 4,4). Dios muestra su disconformidad: “No te agrada el sacrificio, si ofrezco un sacrificio no lo aceptas. El sacrificio agradable a Dios es un espíritu quebrantado” (Salmo 50, 18-19). Es decir, no la cosa, sino la persona.

- Y más adelante los profetas, de parte de Dios, denuncian el sacrificio ritual y requieren los valores, las ofrendas del espíritu. “Misericordia quiero y no sacrificios” (Os 6,6).

- Ofrenda. Sacrificio. Ofertorio. También Dios quiere otro sacrificio: “Ofreced a Dios víctimas ysacrificios de alabanza” (2 Crónicas 24,31) y en el N.T: “Ofrezcamos a  Dios, por medio de Jesucristo, un sacrificio de alabanza” (Hb 13,15).

-Pero este sacrificio de alabanza, al igual que otros sacrificios, también se desvirtúa y pervierte: “Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está muy lejos de mí” (Is 29,13). Luego recoge el testigo Jesús y lo aplica a los religiosos de su tiempo (cf Mc 7,1).

- El verdadero sacrificio, victimación, holocausto, oblación, ofrenda va a ser Cristo. El Padre lo ofrece al mundo: “Tanto amó Dios al mundo que le envió a su Hijo -Victima de propiciación por nuestro pecado para que el que crea, se salve” (Jn 3,16).

-El propio Jesús se ofrece. “Cristo se ofreció una sola vez en SACRIFICIO para aniquilar el pecado de los hombres” (Hb 9,28). Yen la misma noche de su Pasión dijo: “Esta es mi sangre, sangre que sella la Nueva Alianza que será derramada para el perdón de los pecados” (Mt 26,28). Y es que, como enseña la Carta a los Hebreos: “Si no hay derramamiento de sangre, tampoco hay perdón” (Hb 9,22) y por ello “donde el perdón de los pecados es un hecho, ya no hay lugar para víctimas expiatorias” (Hb 10,18). Hubo un salto cuantitativo y cualitativo: la sangre de los animales será sustituida por la misma SANGRE de Cristo, y por eso canta jubiloso el vidente de Patmos: “Con tu Sangre has comprado para Dios gentes de toda raza, lengua, pueblo y nación” (Apc. 5,9).

- Su Sangre preciosa es prenda de salvación. Por eso Cristo es: SACERDOTE, el Unico y Sumo de los bienes definitivos (cf. Hb 9,11). Es Víctima de oblación, que se ofreció sin mancha a Dios. Es altar: en su humanidad se consumó el sacrificio y es a la vez templo. Nos apunta Juan que hablaba del templo de su cuerpo (cf Jn 2,21). Lo que ensayó en Abrahán a punto de sacrificar a su hijo, fue Sacrificio Cruento en la Cruz y es Sacrificio Incruento en cada Eucaristía.

- Valoro la OFRENDAque el OFERENTE-SACERDOTE, Jesús, ofreció al Padre. Y me siento empobrecido con mis pequeñas ofrendas de cada día. Percibo el bien, porque “somos santificados gracias a la OBLACIÓN de una vez
para siempre del Cuerpo de Jesucristo” (Hb 10,10) y además “hemos sido blanqueados en la SANGRE del Cordero” (cf. Apc 7,14).

- Cantaré un cántico nuevo y asumiré el texto: “Así que en todo momento ofrezcamos a Dios, por medio de Jesucristo, un sacrificio de alabanza: esto es, el sacrificio que le presenta el fruto de unos labios que bendicen su nombre sin cesar” (Apc. 13,15 y cf Oseas 14,3).

- Recibe, Señor, mi sufrimiento, mis pobres ofrendas de amor y dolor y el sacrificio de alabanza -”ofrenda de la tarde”- que sube a tu presencia. Ymás que mis ofrendas, recibe mi ser ofrenda, el sacrificio no pedido, la oblación de
mí mismo. “Aquí estoy, Señor, para hacer tu Voluntad” (Hb 10,7).

Antonio Bellido: Ofrenda

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