Lunes 21  de  Mayo   de  2012

Antonio Bellido: La tarde


 

(0 votos, media 0 de 5)

Antonio Bellido

“Suba mi oración como incienso en tu presencia, el alzar de mis manos como ofrenda de la tarde” (Salmo 140,2)
“Quédate con nosotros, Señor, porque atardece y viene la noche” (Lc 24,29)

- La tarde es la víspera de la fiesta y su ensayo. Pero también es la agonía de la jornada. El alba rompe la corteza de la noche, y trae en la garganta de los pájaros los trinos de la ilusión. La mañana es estreno, inicio, camino. Medio día es maduración. Ydespués, la tarde. La tarde es cosecha y despedida, interiorización y memoria.

- El día es un don de Dios “Anciano de Días” (Daniel 7,9) y es tarea del hombre. El tiempo, en donde se cuajan los días y las noches, es la oportunidad que Dios regala para labrarnos la eternidad, tiempo sin tiempo. “Matar el tiempo”, dicen. ¡Qué error! Vivir el tiempo, vivir en el tiempo, amar durante el tiempo. Yalcanzarte, mi Dios, mientras vivimos, mientras morimos.

-Pero yo quiero reflexionar desde la pobreza del tiempo. Siempre breve. “Tempus fugit”, se lee en los relojes de pared. Reflexionar desde el otoño de la vida, desde la tarde. Quiero sumergirme en mi vida vivida y ofrecer unos pensamientos rebajados de presunción, acrisolados por la experiencia. Sin nostalgia, sin amargura, desde la gratuidad.

- La tarde. Sabe a paz, huele a azucena, última flor de primavera. Es remanso para el cansancio y sagrario cósmico para la alabanza y la acción de gracias. Es descanso, otoño diario y ocaso con retorno. Invita a la reflexión, a la evaluación. Y ahí nos encontramos con nosotros sin excusas.

-La tarde de la vida. “En la tarde de tu vida, te examinarán del amor” (San Juan de la Cruz). Porque “Dios es amor” (1 Jn 4,8) y porque en estos dos mandamientos -el amor crucificado- se resume toda la Ley y los Profetas (cf Mt 22,40). Asignatura pendiente, el amor.

- La tarde es el otoño. Por eso rezo con el salmista: “Suba mi oración como incienso en tu presencia, el alzar de mis manos como ofrenda de la tarde” (Salmo 140,2). Ofrenda de los días vividos y el corazón trabajado. Yla ofrenda de mi tarde, de mis años. El alzar de mis manos.

- “Confieso que he vivido”, dijo el poeta. Yo confieso que he pecado “contra Dios y contra vosotros, hermanos”. Pero confieso que he amado y he servido, aunque “siervo inútil”. Soñé con el alba en flor, sembré con ilusión en la besana de la mañana y ahí queda la cosecha, tal vez para otros que no sembraron.

- La tarde, el otoño de la vida. Se caen las hojas de los días y de las posibilidades. Se adelgazan las fuerzas. Vacilan los pasos. Se olvidan las fechas y te sientes solo en compañía, pobre en la abundancia, aminorado en la salud, automarginado entre las prisas y acechado por los “demonios meridianos”.

- Ofrezco mis reflexiones nacidas en tardes apacibles, en el silencio mecido por la brisa, armonizado por el trino de los pájaros, aromatizado por el olor de las flores, regado con el agua saltarina. Son un pequeño obsequio, una “ofrenda de la tarde” para todos aquellos que os llaman “mayores”, Tercera Edad, es decir, ancianos, como siempre.

-Y te aconsejo, como me aconsejo a mí mismo:

• Si no puedes correr, camina.
• Si no puedes gritar, reza.
• Si no puedes triunfar, ofrece tu impotencia “como ofrenda y sacrificio que Dios recibe con agrado” (Ef 5,2)
• Si no esperas nada ni a nadie, confía en el Dios que viene.
• Si no puedes realizar nuevos proyectos, pon amor en cada momento.
• Si no tienes salud, “sufre en tu carne lo que falta a la Pasión de Cristo por la Iglesia” (Col 1,24)
• Si tus ojos se nublan, mira desde el corazón.
• Si tus rodillas vacilan, toma el cayado amigo.
• Si no puedes viajar, navega por los mares del recuerdo.
• Si no puedes predicar, ora: “Todo lo santifica la Palabra y la Oración” (1 Tim 4,5)
• Si sientes que no te quieren, di: “Dilexit me et tradidit semetipsum pro me” (Gal 2,20)
• Si no puedes vivir, muere: “Dichosos ya desde ahora los muertos que mueren en el Señor” (Apocalipsis 14,13).

- “Quédate con nosotros, Señor, porque atardece” (Lc 24,28).

- Amén.

Antonio Bellido: La tarde

Recibe las noticias en tu mail



Lo más leído