Lunes 21  de  Mayo   de  2012

Editorial: Ibarra, ¿va por libre o es estrategia interna del PSOE?


 

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El ex presidente de la Junta, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, volvió a irrumpir en la escena política extremeña este lunes. Por sorpresa, compareció ante los medios de comunicación de Plasencia para respladar a la alcaldesa de esta ciudad, Elia María Blanco, imputada por varios presuntos delitos de corrupción, junto a tres de sus consejeros, el interventor y el secretario municipales, y también el constructor socialista al que presuntamente han favorecido. Se trata de las principales obras del Ayuntamiento en esta legislatura al adjudicarle 'a dedo' cuatro proyectos sin sacarlos a concurso público fabricando para ello 51 facturas que no superaran cada una los 50.000 euros y así ser tratada como 'obra menor'.

Incumplía de esta manera el ex barón socialista aquella proclama que aseguró tras supuestamente retirarse de la vida pública (a pesar de ello mantiene una oficina y un servicio de personal a su disposición pagado por todos los extremeños): él iría a partir de entonces en la parte de atrás del autobús y dejaría llevar al nuevo conductor, Fernández Vara la ruta que quiesiera . Sin embargo, a lo largo de esta legislatura existen numerosos ejemplos del incumplimiento de Ibarra que, como la gran mayoría de políticos que vivido bajo los focos de la opinión pública durante tantos años, son incapaces de retirarse de forma definitiva al necesitar ese continuo 'plus' de ego mediático.

Ibarra arropó a la edil placentina ante los malos momentos que ésta atraviesa al tener que declarar el próximo 14 de enero y jugarse entonces la posibilidad de la apertura oral definitiva de un juicio que podría acabar con su carrera política pues coincidiría con la carrera electoral, sobre todo en unas semanas, las de enero, donde los socialistas deben de confirmar si va a ser cabeza de cartel, un anuncio que ya va con retraso pues, por ejemplo, ya lo han hecho público en las otras grandes ciudades extremeñas: Badajoz, Cáceres y Mérida, además de otras importantes.

No es la primera vez que Ibarra 'pone la mano en el fuego' por un imputado socialista -recordar por ejemplo su encendida defensa del ministro Barrionuevo y de su segundo Vera (como recogemos hoy tirando de hemeroteca del diario ABC en el año 1999- y luego, ambos terminaron en la cárcel condenados por organizar los GAL y por llevarse el dinero de los fondos reservados. ¿Fue Ibarra a urgencias a curarse las quemaduras de primer grado entonces tras conocerse la sentencia que condenada a los altos cargos de Interior? ¿Pagó un coste político? Se trata, por tanto, de sólo frases hechas.

Sin embargo, sí ha sorprendido que se inmiscuya de esta manera y a tan a fondo, viajando incluso a Plasencia y no haciendo una declaración aprovechando un acto cualquiera, para hacer explícito ese mismo apoyo. "No se podrá demostrar nunca lo contrario", aseguró Ibarra en Plasencia, mostrando de nuevo, una vez más, una injerencia y presión desdeñables del poder político al judicial.

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DOS LECTURAS

Las primeras lecturas políticas podrían conllevar a pensar que Ibarra va por libre y que no atiende a la estrategia marcada por la dirección regional de su partido, que mantiene en la actualidad en el cargo a la edil y a los tres concejales. Así, Vara este pasado viernes, 24 horas después de conocer los hechos, declaró que mantenía su confianza en Elia María Blanco, aunque también señaló a la par que si finalmente se abre juicio oral a todos ellos se les quitaría, al menos hasta que haya sentencia, su militancia socialista, y si son condenados se les expulsaría.

O sea, un apoyo a medias, todo condicionado por la estrategia electoral socialista, que en otros casos en la región, incluso con sentencia, ha hecho la vista gorda y no ha expulsado de militancia a los imputados porque o bien se trataba de lugares menos importantes de Plasencia, o bien no se estaba a tan escaso tiempo de las elecciones, teniendo en cuenta además lo reñida que se presumen, por primera vez en la historia democrática, los comicios de mayo.

Por eso, tampoco sería de extrañar que la comparecencia abrupta de Ibarra en Plasencia hubiese sido pactada con Vara, haciendo uno de 'poli malo' y el otro de 'poli bueno' porque por encima de desencuentros puntuales (Ibarra no ha acudido a ninguna presentación de los candidatos socialistas a las principales ciudades extremeños, estando incluso anunciado en los carteles, como por ejemplo en Mérida con Calle, lo que se interpretó como un distanciamiento con Vara por la política de pactos de éste con Monago recientemente en Educación, Cajas o Estatuto), el PSOE extremeño siente por primera vez en sus carnes que después de casi treinta años en el poder, y con el régimen que ha formado en Extremadura, todo el castillo de naipes construido podría venirse abajo.

A lo mejor entonces, si eso llegara a ocurrir algún día, el informe demoledor del Tribunal de Cuentas sobre las irregularidades en las contrataciones de la Junta en los años 2004 y 2005, que afecta sobre todo a Ibarra porque él era el máximo responsable entonces (y sobre ello, que es de lo que tenía que dar su opinión, guarda un silencio absoluto), podría ser sólo un juego de niños comparado con lo que puede encontrar el PP si llega a las consejerías y descubre los apaños de un poder onníboro y aplastante durante tanto tiempo, sin control, con una oposición casi siempre mirando para otro lado, y con una impunidad, por tanto, más cerca de las repúblicas bananeras que de un gobierno democrático. Y eso une a cualquiera, también a Vara e Ibarra, aunque pudieran estar distanciados en los últimos tiempos, como por cierto suele pasar siempre entre los jefes y sus sucesores, aunque hayan sido nombrados por éstos.

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